Somos MILES

Somos el pueblo engañado, ultrajado, destrozado por la codicia del imperio.
Somos el pueblo en el cual con formas de luchadores, con discursos revolucionarios tantos se han unido con quienes nos oprimen.

Pero también somos el pueblo donde miles se levantaron contra la más sangrienta represión. Tan valientes tan llenos de vida,
que quienes luchan contra la liberación del pueblo ni siquiera pudieron dejar sus cuerpos de tanto miedo que tenían, de que resucitaran, de que aún continúen luchando.

Picardia enorme porque, incluso desaparecidos, miles resucitaron en sus madres, les regalaron su lucha con su ferviente convicción.
¡Que orgullo pertenecer al pueblo donde miles de madres desafiaron al imperio, sin más armas que el amor!

Por esos somos miles los que retomamos su lucha.
los que conscientes de la responsabilidad que nos legaron
no nos quedamos en el recuerdo, en la historia, sino que avanzamos.

Caminamos juntos, llenos de cantos, llenos de alegría.
Redescubrimos la poesía de luchar por un proyecto común, de trascender nuestras necesidades como sector, de visualizar los enemigos comunes, de unirnos contra ellos con la alegría de entender que el pueblo unido jamás será vencido

Porque son miles las vejaciones que nos ocurren como pueblo
somos miles los que levantamos la voz, cantando, denunciando a los enemigos del pueblo,
convencidos que la lucha es inabandonable,
que seguiremos HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.

TREINTA MIL Y VOS

30.000 detenidos y desaparecidos

Dibujar un círculo. Agrupar números pares e impares. Eso era delito. Delito era pensar diferente. Prohibido estaba soñar. Organizarse era un impulso de Satanás. Artistas, periodistas, ingenieros, médicos, sacerdotes, trabajadores, sindicalistas, todos y cada uno de los seres que daban parte de su vida a la creación de conciencia política, todos desaparecieron. Treinta mil.

Fue en los Setenta, pero se siente en el aire como si hubiese sido ayer. Fueron argentinos, y eso nos pesa. Fueron los mismos que hoy caminan entre nosotros, aunque algunos (sólo algunos) estén tras las rejas.

Tanta saña tuvieron con ellos que nos terminaron por aniquilar también a nosotros. Y ahora la cuenta termina dando más pérdida aun. Fueron treinta mil y vos. Vos que estás leyendo diferentes notas y argumentos sobre lo que no se debe argumentar. Vos, que en el mes de la memoria, como ahora llaman todos, te preguntás ¿qué pudo haber pasado por la cabeza de millones de argentinos que fueron testigos casuales de la matanza ideológica y no movieron un solo dedo por nada ni nadie?

Vos tenés terror, en el fondo de tu corazón, de que esto pueda volver a suceder. Que de un día para otro en las escuelas primarias, los chicos vuelvan a tener prohibido agrupar números en matemática y vos, padre/madre/hermano/tío no sepas cómo explicarle lo que está sucediendo.

Vos pertenecés a la generación que apenas si sabe reconocer los errores, y ni siquiera sabe cómo debe pagarlos. Vos sos de los que reivindica la bandera de la memoria pero seguís comprando las noticias que vende el canillita de la esquina.

Indefectiblemente, aquella generación setentista desapareció. Y la culpa es nuestra. Mirar para atrás nos ha de servir de ejemplo. ¿Volver a pasar? Eso depende de todos y cada uno. Para ello es necesario multiplicar solidaridad, restar egocentrismo e individualismo, ambas pestes instauradas por un Modelo Neoliberal que hizo y deshizo a la Argentina.

No queremos juntar pedacitos de país dentro de poco, ¿no es cierto? Entonces, empecemos a mirar al de al lado. Empecemos a reconocernos hermanos, compañeros, empecemos a caminar juntos por un país de todos. Mirar para otro lado cuando el que sufre está a metros tuyo, eso quedó en el aire luego del Proceso de Reorganización Nacional. Eso y una Patria ensangrentada que no sabe adónde va.

Sin embargo, lo que no pudieron exterminar los militares fueron las semillas desperdigadas por aquellos militantes soñadores. Semillas que han ido engendrando sentimiento nacionalista y de progreso en varios puntos del territorio. Semillas que están naciendo y gritan: Nunca Más.

el pueblo exige justicia y verdad

MEMORIA: MÁS DE CIEN PERIODISTAS DESAPARECIDOS Y ASESINADOS

En su libro “Los periodistas desaparecidos”, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) recuerda a los 85 trabajadores de prensa desaparecidos y a los 18 que fueron asesinados, cuya lista la ANC publica a continuación haciendo mención a los lugares donde desarrollaron su actividad profesional:

Siempre presentes!

Periodistas desaparecidos

Claudio Adur (11-11-76), diarios Crisis y El Cronista Comercial, revista Arte Hispanoamericana. Fundador del Centro de Estudios e Investigaciones Artísticas. Docente.

Ricardo Emir Aiub (09-06-77), periodista de Coronel Dorrego.

Alejandro Martín Almeida (17-06-75), agencia de noticias Télam.

Lucina Alvarez de Barros (07-05-76), revista Barrilete. Docente.

María Elena Amadío (30-03-76), revista Discusión.

Andrés Lucio Ariza (22-07-76), periodista de Córdoba.

Juan José María Ascone (18-05-77), diario La Opinión, revistas Primera Plana y Competencia. Corresponsal extranjero.

Jorge Alberto Asenjo (12-06-76), periodista de Cinco Saltos, Río Negro.

Oscar Osvaldo Barros (07-05-76), revistas Crisis y Barrilete. Escritor.

María Bedoian (12-06-77), revista Dinamis y radio Municipal.

Horacio Félix Bertholet (01-10-76) Canal 2 de La Plata y docente en la Escuela de Periodismo de La Plata.

Alicia Raquel Burdisso Rolotti (21-06-77), periodista de Tucumán.

Miguel Angel Ramón Bustos (30-05-76), diario El Cronista Comercial y revista Panorama. Poeta.

Juan José Capdepón (04-78).

Roberto Carri (24-02-77), diario La Opinión, revistas Primera Plana y Extra. Sociólogo, escritor y docente.

Aldo Néstor Casadidio (07-12-76), periodista de la Casa de Gobierno de Mendoza.

Conrado Guillermo Ceretti (27-07-76), revista Panorama, diarios Clarín y La Opinión. Licenciado en Letras, traductor, ensayista y docente.

Jaime Colmenares (02-01-77).

Haroldo Pedro Conti (05-05-76), revista Crisis. Como escritor obtuvo el Premio Barral, Casa de las Américas, Life, Municipal de Buenos Aires, Fabril Editora y Universidad Veracruzana.

Daniel Alberto Danquen (15-05-77), diario Clarín.

Eduardo Defieri (1977), periodista independiente de Buenos Aires.

Julián Delgado (04-06-78), revista Mercado y diario El Cronista Comercial.

Héctor Ernesto Demarchi (05-08-76), diario El Cronista Comercial. Delegado sindical.

Carlos María Denis (27-03-77).

Mabel Kissler de Domínguez (06-01-77), diario El Mundo.

Pablo Hermes Dorigo (20-08-76), empleado de Canal 9 de Buenos Aires.

Dardo Sebastián Dorronzoro (25-06-76), colaborador de los diarios Alberdi de Vedia, El Civismo de Luján y La Gaceta de Tucumán. Escritor.

Alicia Graciana Eguren de Cooke (26-01-77), revista Nuevo Hombre.

José Guillermo Espinosa (18-01-76).

Rodolfo Jorge Fernández Pondal (05-08-77), director adjunto de la revista Ultima Clave.

Claudio Arnoldo Ferraris (30-07-77), poeta y trabajador gráfico del diario La Opinión.

Ernesto Luis Fossati (26-11-76), revista Panorama.

Jorge Horacio Foulkes (17-03-78).

Gerardo Francisco Gatti Acuña (09-06-76), trabajador gráfico.

Raymundo Gleyzer (27-05-76), revistas Panorama, Life, Parabrisas, Time, Georama, Editorial Códex y Alexoraft. Cineasta.

Célica Gómez (03-01-78), agencia de noticias Télam.

Alberto Jorge Gorrini (03-06-78), periodista y fotógrafo. Profesor de Filosofia.

Luis Rodolfo Guagnini (21-12-77), diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comercial, corresponsal de Interpress Service, El País de España, Latin American Political Report y Latin American Economic Report de Londres.

Diana Griselda Guerrero (27-07-76), diarios El Cronista Comercial y La Opinión, revista Discusión.

Norberto Habbegger (08-78), subdirector del diario Noticias, revistas Panorama y Primera Plana. Escritor.

Jorge Rodolfo Harriague (12-77).

Mario Hernández (11-05-76), codirector de la revista Militancia y director de El Descamisado. Abogado.

Mario Herrera (24-05-76), revista Confirmado.

Juan Carlos Higa (17-05-77), diario japonés Akoku Nippo. Poeta.

Daniel Saúl Hopen (17-08-76), periodista y sociólogo.

Ignacio Ikonicoff (12-06-77), diarios La Opinión, El Mundo y Noticias, revista Panorama, agencia Interpress Service. Dirigente del Sindicato de Prensa de Resistencia. Doctor Honoris Causa de La Sorbona.

Santiago José Illa (12-05-76).

Maurice Jaeger (08-07-75), corrector y crítico literario de La Gaceta de Tucumán.

Alfredo Kolliker Frers (15-12-76), diario alemán La Plata Ruff y Prensa Libre.

Miguel Francisco Lizaso (14-09-76), revista La Causa Peronista.

Susana Lugones (24-12-77), diario La Opinión, revistas Siete Días y Crisis.

Francisco Eduardo Martín (14-05-77), diario La Nación, ex delegado sindical en esa empresa.

Mario Martínez (23-01-77).

Elsa Martínez de Ramíres (30-05-78).

José Mario Martínez Suárez (23-12-77), periodista uruguayo.

Heraldo Juan Marucco (03-05-77), editorial Atlántida, secretario Adjunto de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (Apba).

Marta Mastrogiacomo (20-10-76), periodista y traductora.

Nebio Ariel Melo Cuesta (08-02-76), periodista uruguayo.

Liliana Molteni (21-06-76), periodista, cofundadora del Centro de Estudios Pampeano.

Susana Beatriz Medina de Bertholet (01-10-76).

Luis Carlos Mónaco (11-01-78), periodista de Córdoba.

Toni Agatina Motta (11-80), periodista estadounidense corresponsal del Dailly News de Roma.

Daniel Moyano Vega (1976), diario Los Andes de Mendoza.

Paulo Alberto Nazar (23-04-77).

Héctor Germán Oesterheld (06-77), guionista de historietas, creador de El Eternauta y Sargento Kirk, entre otros.

Carlos Alberto Pérez (08-05-76), director del suplemento literario del diario Clarín y gerente de Producción de Eudeba.

María José Perrier (30-10-76)

Rafael Perrota (07-77), director y propietario del diario El Cronista Comercial.

Horacio Norberto Poggio (23-07-76), dirigente del Sindicato de Prensa de Córdoba.

Enrique Raab (16-04-77), diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comercial, revistas Primera Plana, Siete Días, Confirmado, Visión y Análisis.

José Eduardo Ramos (01-11-76), diario Noticias de Tucumán y Canal 10 de Tucumán.

Edgardo Sajón (11-04-77), diario La Opinión.

Roberto Jorge Santoro (01-06-77), director de la revista Barrilete. Poeta y escritor. Premio Fondo Nacional de las Artes. Colaborador en diarios y revistas de la Argentina y del exterior.

Juan Miguel Satragno (26-02-78), diario La Nación.

Víctor Eduardo Seib (30-07-77), trabajador de prensa de la sección circulación del diario La Nación.

Santiago Servín (07-09-76), director de la revista La Voz de Solano, Quilmes. Escritor.

Roberto Juan Carmelo Sinigaglia (11-05-76), revista Nuevo Hombre. Abogado.

Juan Marcelo Soler Guinard (29-04-77), revista Confirmado, diario El Mundo.

María Cristina Solís de Marín (11-08-78), diario La Nación. Delegada sindical. Docente.

Horacio Rodolfo Speratti (06-06-76), periodista, miembro de asociaciones automovilísticas.

Eduardo Suárez (12-08-76), revista Siete Días, diarios La Opinión, El Mundo y el Cronista Comercial, agencia Interpress Service, integrante de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (Apba).

Patricia Villa (14-08-76), correctora del diario La Calle, diario La Opinión. Agencia Interpress Service.

Enrique Juan Ricardo Walker (17-07-76), revistas Gente, Semana Gráfica, Extra, Nuevo Hombre y El Descamisado.

Rodolfo Jorge Walsh (25-03-77), escritor y dramaturgo, periodista en los diarios La Opinión, Mayoría y Noticias. Cofundador con Gabriel García Márquez y Jorge Massetti de la agencia Prensa Latina.

Tilo Wenner (26-03-76), director de El Actual de Escobar y de revistas literarias. Escritor.Periodistas asesinados

Pedro Leopoldo Barraza (13-10-74), ex director de Radio del Pueblo de Buenos Aires.

Cristina Bettanín (02-01-77), fotógrafa de las revistas Ya y El Descamisado, diarios Noticias, El Diario.

Guillermo Bettanín (05-76), diario Noticias.

Leonardo Bettanín (02-01-77), revistas Confirmado, Primera Plana, El Descamisado, Editorial Siglo XXI. Diputado nacional.

Mario Bonino (11-11-93), diarios Popular, Sur y La Razón, integrante de la Secretaría de Prensa de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba).

José Luis Cabezas (25-01-97), reportero gráfico revista Noticias.

Dardo Cabo (06-01-77), director de la revista El Descamisado. Diputado nacional. Fue detenido el 17-4-76 y asesinado durante un traslado de cárceles.

José Domingo Colombo (03-10-73), diario El Norte de San Nicolás, Buenos Aires.

Ana María Estevao (20-10-75), diario La Voz de Solano, Quilmes.

Julio César Fumarola (06-02-74), fotógrafo, revista Siete Días y colaborador en otras publicaciones.

Marcelo Ariel Gelman, revista Gente y diario Noticias. Hijo de Juan Gelman, fue secuestrado el 24-08-76, desaparecido y posteriormente asesinado, su cuerpo fue entregado a la familia el 05-01-90 y por pedido de ésta fue velado en la sede de la Utpba.

Román Mentaberry (fines de 1979), periódico del Partido Comunista.

Héctor Gutiérrez Ruiz (21-05-76), parlamentario y periodista uruguayo asesinado en Buenos Aires junto a Zelmar Michelini.

Zelmar Michelini, diarios La Opinión y Noticias, agencia Interpress Service. Periodista y parlamentario uruguayo detenido por las fuerzas armadas el 17-03-76, su cadáver apareció el 22-03-76.

Rodolfo Ortega Peña (09-73), director de la revista Militancia. Diputado nacional.

Francisco Urondo (17-06-76), revistas Todo, Confirmado y Paoorama, diarios Noticias, La Opioión y Clarín. Poeta y escritor. Fue asesinado en Mendoza.

María Victoria Walsh (29-09-76), diario La Opinión, revista Primera Plana.

Miguel Angel Zavala Rodríguez (12-76), director de El Auténtico. Diputado nacional (ANC-UTPBA).

REDOBLAR APUESTAS

desvelo crónico

El caso es que daba vueltas y no se detenía, precisamente, en ningún tiempo ni espacio. La mente humana es así, o todo o nada, o de la nada un todo y viceversa.

Encendí un cigarrillo y el cenicero era mi única compañía. El cenicero y el humo. Más tarde me hice un té negro, aburrido, con dos de azúcar. El sueño por aquellos tiempos me tenía loca; no estaba lo suficientemente cansada como para desmayarme sobre la almohada y tampoco estaba lo suficientemente despierta como para escribir incoherencias como las que solía narrar en tiempos de musas recurrentes.

Y de repente…

…El caso es que soy un caso perdido y no hay vuelta que darle. Lo novedoso de todo esto es que, luego de tres años de terapia y un alta auto-inducido, las cosas, en medio de la nube negra, se me aparecen más nítidas a simple vista.

Y mi forma de ver las realidades nunca fue “a los ponchazos”, claro está. El descubrimiento, mis señores/as, es algo así como el ying-yang. Sí, porque encuentro en el sufrimiento cotidiano de los sinsabores urbanos y la nostalgia reprimida, el condimento exacto de mis días.

Saberme perdida en medio de un rumbo ya conocido, me aterraba. Era el caer de un precipicio después de haberme salvado gracias a un milagro en la caída anterior, y no era prudente. No lo era, no.

El miedo a lo conocido es diez veces más angustiante que el miedo a lo que puede venir. Y así estaba yo, cuando caí en cuenta de lo bueno de temer y apostar.

Exacto! Eureka! El temor viene de la mano de la apuesta y ésta del redoble, del “a todo o nada”, o más bien, del “todo por el todo”. Y me dispuse a relajar músculos y a continuación tomar un sorbo de té, y más luego, a deleitarme con la letra de una canción.

El insomnio fue tan propicio que desde entonces, el desvelo es el tiempo y el lugar para responder a todo lo que durante el día me cuestiono. A solas, con el monitor, el cigarro, el té. El silencio y yo.

TIEMPO DE RECOMPENSA

La palabra no es “cansancio” sino resignación. Quizá tanto alentar al equipo, tanto sufrir por derrotas, me haya dejado la pasión caduca y ahora tengo que reconstruirla por mi bien y el bien del equipo, como decimos siempre.

Ahora reviso el placard, arriba de todo, donde no suelo mirar a diario. Ahí está, intacta, con el último nudo hecho como “cábala” del Mundial 2002. Hay que sacar esa bandera, estirarla y estirar las ganas (que es mentira que faltan porque en realidad están enojadas, sólo eso).

Voy a renovar la apuesta, aun sabiendo que apostar implica la posibilidad de perderlo todo, una vez más. Pero, ¿qué sería del fútbol si no existiera ese ínfimo margen de incertidumbre? Simplemente, sería un partido de ajedrez. No quiero eso.

Quiero traspolarme a Sudáfrica aunque sólo sea mentalmente. Quiero (y lo pido con anticipación) un Mundial como Dios manda. Ya saben a quién me refiero cuando digo D10S.

Y no me voy a dejar llevar por estadísticas ni presagios. Ya no me sirven los resultados esperados ni el desempeño del Mundial pasado. No me sirve si hubo un antes y un después. Sólo quiero volver a gritar, volver a sentir el sístole y el diástole de mi corazón, que es el motor de la pasión futbolera, junto con el ritmo cardíaco del resto de los argentinos, haciendo una melodía inmejorable.

Es tiempo de recompensa. Por las idas y venidas de 23 nombres que no significan nada si no es con rayas celestes y blancas en el pecho. Por las críticas buenas y malas (muy malas), que el DT que nos hizo llorar de emoción hace unas décadas, supo cargar durante este tiempo.

La mochila es de todos. El fútbol mundial se prepara para vivir un nuevo encuentro de alto nivel. Estemos, entonces, a la altura de las circunstancias y, al menos en materia deportiva, este junio próximo tiremos todos para el mismo lado. La bandera ya está lista.

EL MARGEN DE INCERTIDUMBRE

Incertidumbre_Casi sin palabras. Digo “casi” porque en el fondo de mi alma ahí están, intactas, dispuestas a salir en cuanto me digne a dejar atrás el pánico. Casi sin palabras en el teclado, en los labios, en la tinta del papel que dejé en blanco sobre la mesa, ese trozo de papel que, desde el sillón, miro con rencor.

Volver ese “casi” en tan solo un resabio de nostalgia es la tarea más difícil que tengo por estos tiempos. Porque el cambio se dio un día cualquiera -así son los de verdad- pero se dio en los hechos y aun no puedo ponerle palabras -esta noche lo intento- y ahí voy.

La acción, ese motor que mueve a la humanidad entera, y permite cambiar la realidad, tocó a mi puerta –o en todo caso, yo golpeé en ella- y todo tuvo sentido. Desde entonces, cada mañana es diferente, pero tiene un denominador común: una causa. Levantarme, vestirme, pensar y actuar, son necesidades primarias revaloradas en la Bolsa de la Vida. Los transeúntes dejaron de ser anónimos. Las personas y sus gestos son mi herramienta de trabajo. La ayuda es un sustantivo que exige responsabilidad, que pide a gritos trabajo. Trabajar es una satisfacción indescriptible. Sentirse útil es complicado de describir y al mismo tiempo el sublime acto de existir. Comprometerse y dar batalla con ideas claras son el deseo que me hace desear, el impulso, el movimiento.

Pisar la Tierra y dejar huella se ha vuelto un desafío cautivante. Sumar personajes que quieran ser parte de esta utopía es una debilidad innata que traigo desde hace 23 años. Formar parte de un grupo de militantes es la parte de mi personalidad que estoy explorando.

Y entonces ahí, donde el pánico a la hoja en blanco se apodera de mí, es donde queda un margen, unos centímetros que dejan espacio a la incertidumbre. También es ahí donde encuentro la respuesta a la gran pregunta que me tuvo desvelada durante tanto tiempo. Antes no era el momento, es ahora. Por algo el principio de incertidumbre sigue golpeándome tan fuerte en los instantes de mayor incomprensión de la realidad. Si cambiarla es posible, quizá una variable para analizar sea la relación de indeterminación de Heisenberg.

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE LA GRIPE A

amor-enamorado

No sé exactamente qué es lo que sucede, pero de pronto, casi sin querer, todos los días, sucede. Nace una historia, se compone de momentos, se desliza por la cotidianidad urbana y se instala en el corazón de alguien. Un alguien anónimo, un señor, una señora, un joven, una joven, una anciano, una anciana… Una historia de amor.

Es difícil decir la palabra sin que se generen escalofríos. Más aún cuando el tiempo acumula nostalgias y nos sabemos débiles ante el intento en vano de describir un sentimiento. Así estoy yo, así está él, así estamos todos. Conviviendo con el amor en los tiempos de la gripe A.

Ya no se habla de cólera sino de una pandemia que vive y sobrevuela los aires buenos, el país todo. Llegó hace un tiempo, nos asusta, nos genera cólera y el pánico se adueña del paisaje de antenas, cables y otras yerbas.

¿Cómo sobrevive una historia de amor a este peligro cantante y sonante? Simplemente sobrevive. Se observa en pequeños relatos, en grandiosos y no tan grandiosos intentos. En una canción a capella un sábado una mañana distinta, luego de una reunión de amigos… un acorde diferente ante la cotidiana tristeza, una sonrisa en medio de la niebla matinal.

El amor también aparece como una ayuda en el momento menos esperado. Un rostro conocido que se dibuja entre colectivos y transeúntes, cuando las lágrimas parecían nublarte la vista.

El amor sigue vivo, se esconde, para poder permanecer hasta que pueda volver a la superficie visible para todos. Quizá ese amor es el que más valga la pena vivir. El que puede descubrirse en el gesto más simple, en la sonrisa, en el abrazo, en el amigo y en el amigo que no es sólo amigo.

La gripe nos corre, nos aisla, nos perturba. La pandemia termina por consumar lo que el trabajo, la rutina, los deberes, los horarios y los celulares se encargan de cosechar día tras día. Está en nosotros elegir cómo vivir estos tiempos. Enamorándonos del presente y apostando hasta ganar, o cerrando los ojos para no contagiarnos.

LOS PUEBLOS CELEBRAN, EL PLANETA SONRIE


Día Mundial del Medio Ambiente

Día Mundial del Medio Ambiente

De tus manos y de las mías, depende. Hay un problema grave que afecta a todos, chinos y escoceses, italianos y uruguayos, católicos y ateos, de acá y de allá. Lo que hacemos a diario, en nuestro mundo privado, en la vía pública, es causa y efecto para el Planeta en el que apoyamos nuestros pies.

El Cambio Climático es el gran problema que nos aqueja. Por eso, la sociedad toda hoy celebra en cada rincón el Día Mundial del Medio Ambiente y al mismo tiempo envía un mensaje para comprometer y comprometerse: “Tu planeta te necesita, unámonos contra el cambio climático.”

Vivimos en un mundo que podríamos catalogar de “descartable” y nos quejamos de eso. Sin embargo, muchos seres humanos no se toman un minuto del día para reflexionar acerca de las cosas que realmente no son descartables, como el aire, el sol, la tierra, el agua. Esas “cuestiones básicas” para todos, están sufriendo las consecuencias de nuestro uso y abuso del ecosistema.

El 5 de junio, entonces, no es un día más. Se trata de una jornada especialmente dedicada a tomar conciencia. El Día Mundial del Medio Ambiente elige una sede, este año es México. El objetivo principal es intentar sensibilizar al hombre sobre la necesidad urgente de proteger nuestro Planeta.

De acuerdo al Programa pautado por los encargados de impulsar las buenas prácticas en el medio en que vivimos, este evento popular y masivo lleva a cabo actividades puras y ecológicas.

Se realizan desfiles de bicicletas, plantaciones de árboles,  manifestaciones pacíficas en favor del medio ambiente, conciertos ecológicos y concursos de redacción y de dibujos, de afiches y de pinturas en las escuelas, así como también campañas de reciclaje y de limpieza.

Este día es una verdadera fiesta para celebrar que aun estamos a tiempo de salvar nuestro Planeta. De tus manos y de las mías, depende.