El debut tiene ese “nosequé” indescriptible (Crónica noctámbula del hincha argentino)

Sudáfrica 2010

Quiere pero no puede. Quiere hacer de cuenta que está sereno, tranquilo, con la mente en blanco, condiciones necesarias para respirar con normalidad, para no sentir una especie de… taquicardia. Sí, quiere hacer de cuenta pero no puede.

Mira el reloj demasiadas veces, el de la pc, el del celular, el del televisor, vuelve a sintonizar la radio y espera el “toc” de las “en punto”. Una hora más y faltan…

Revisa la bandera, se asegura que esté colgada en el mejor lugar de la casa, adonde todos van a mirar en medio de una plegaria a mitad de partido, o quizá a comienzos. Pero donde todos van a terminar por observar los colores azul y blanco, más hermosos que nunca.

En las horas previas al debut mundial las esperanzas se amontonan, una tras otra, y apenas si le dejan esbozar ideas. Todo se convierte en sentimiento, en sensaciones encontradas, en pasión sin precedentes. O con demasiado antecedente. Porque si algo lo pone nervioso al hincha en esos momentos, es el hecho de ser plenamente conciente de la historia que lleva a cuestas, mezcla de orgullo y resentimiento.

Le tiemblan las piernas, hace horas que le tiemblan las piernas y recién ahora lo nota. Estuvo toda la semana planeando redactar algo que le permita desahogarse y aún así no escribió una sola línea.

¿Cómo explicarle a quien lea esto, que la pasión es completamente incontrolable y los ojos se te llenan de lágrimas de emoción por un partido que aun no empezó? Es inexplicable, claro. El fútbol es inexplicable y se agradece que así sea.

El mundo se vuelve una cábala y él va encontrando a cada paso una nueva promesa para hacer. Tiene una grossa, no se la cuenta a nadie, es su secreto más preciado junto con la celeste y blanca que tiene atada al cuello desde que Diego dio la lista de los 23 convocados.

Repasa el equipo, la formación, lee los diarios deportivos, hace zapping y en todos los canales están pasando lo mismo: Sudáfrica 2010. “Arrancó el Mundial” reza un videograph del noticiero, aunque para él empezó con el grito ahogado del gol del loco Palermo frente a Perú cuando se cerraba el telón, terminaba la obra sin haber empezado y, milagrosamente, (como estamos acostumbrados los argentinos) se escuchó desde la última fila el frenético sonido del aplauso. Después los abrazos, la congoja desparramada, el desenfreno acordado previamente.

Que el 4-4-2 maradoniano, que las teorías bilardistas, que el Estadio nos queda chico, que somos grossos y podemos serlo aún más. Hay una cuota de egocentrismo y agrandamiento previo que no se condicen con el temblequeo de las manos, pero que, en definitiva, reafirma el dicho que dice: “todo tiene que ver con todo”.

Tiembla porque sabe lo que se viene y se angustia porque imagina victorias, festejos, sonrisas y, particularmente porque sabe que se puede. Y apuesta a uno, a otro, al vecino que tira mala onda (porque esos nunca faltan), a la doña de al lado de su casa que últimamente anda más sonriente que de costumbre.

Es que el síntoma general es la alegría inconmensurable. Grandes y chicos alientan, se visten de gala para sentarse frente al televisor y no hay taquicardia que aguante, claro que no. Es la comunión de los pueblos representada a través de una camiseta, los colores de una Nación, la identidad que se consiguió con sangre, sudor y lágrimas, las batallas perdidas, las guerras ganadas, las fronteras, es todo en un solo grito de gol.

Ya de madrugada entra en cortocircuito. Repasa estadísticas como si de esa forma ajustara el equipo, que por estas horas descansa (o quién sabe, tal vez también sufre de insomnio).

Quiere pero no puede. Quiere dormir y no lo va a conseguir, no va a conciliar el sueño porque el sueño ya está parado frente a él y es una sola oración: quiero la Copa del Mundo, Diego.

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Un pensamiento en “El debut tiene ese “nosequé” indescriptible (Crónica noctámbula del hincha argentino)

  1. Uhhh, cuanto honor en ser el primer comentarista. No voy a decir mas que me siento la persona que describe lo escrito: quiero la Copa del Mundo Diego!!!!!
    Una pregunta ¿De donde saca flor esas fotos tan oportunas y acordes a lo que dice?

    Saludos

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