GOLPE A GOLPE, DEL RING A LA BIBLIA

Big George

Dos veces campeón mundial en la categoría peso pesado, perdió el título ante Muhammad Alí en lo que se denominó “La pelea del Siglo XX”. George Foreman, de la gloria a la depresión, de boxeador a reverendo y viceversa.

Su golpe era demoledor, y no es exagerado el adjetivo. A lo largo de su historia arriba del cuadrilátero cosechó 76 victorias de un total de 81 peleas, 68 ganadas por knock out.

George nació el 10 de 1949, en Marshall, Texas, siendo el quinto de siete hermanos. Era apodado por éstos como “Mo-head”, supuestamente por sus grandes dimensiones, pero en realidad así le decían  porque no era hijo del mismo padre, un borracho ferroviario, sino de Leroy Moorehead, un amorío de su madre.

Con su 1.85 de estatura y sus 84 kilos, su paso por la tierra daba que hablar y no sólo por contextura física  sino por sus problemas con la ley a causa de su “mal uso de la fuerza”. Debido a sus problemas policiales, tomó la decisión de entrar a un campamento en Oregón, para de esta forma reencauzar sus cualidades de boxeo y allí comenzó a entrenar.

Encontró en quien sería su manager, Doc Broadus, un guía que lo aconsejaba y lo corría de su destino de tabaco, alcohol y mujeres. Su adolescencia estaba marcada por esa lucha interna para modificar su carácter arisco y violento.

Combativo y de golpes certeros, su representante lo llevó a competir en los Juegos Olímpicos de México en 1968, año conflictivo en materia de discriminación racial. La actuación de George, con apenas 19 años, fue imponente.

Se alzó con la medalla de oro, luego de noquear en dos asaltos al ruso Chepulis. Foreman subió al podio y festejó con la bandera estadounidense flameando. Hecho que quedaría marcado en la historia como la traición al “Black Power” ya que los demás deportistas de raza negra festejaban alzando sus puños con guantes de cuero negros como símbolo de la revolución por los derechos entre negros y blancos en Estados Unidos.

El Black Power que Foreman no realizó.

EL DESTRUCTOR TEXANO

El profesionalismo lo alcanzaría al año siguiente de la medalla, en 1969, y su debut sería un triunfo por K.O. ante Donald Walheim, en tres asaltos. Nueva York le guiñaba un ojo y Big George, a partir de ese momento a fuerza de golpes de puño bien colocados, incrementaría su eficacia y con ella su fama.

Cambió a Broadus por Dick Sadler y los años 1970 y 1971 lo encontrarían recogiendo números asombrosos: de 12 combates, 12 triunfos; 7 victorias en otros 7 combates. George era imparable y el paso que seguía era ir por el título mundial del WBA y del WBC.

Kingston, Jamaica, fue el escenario del combate entre Joe Frazier, campeón de los pesos pesados y Big George, el 22 de enero de 1673. Fue una pelea dominada completamente por el texano. Derribó seis veces al campeón en los dos primeros asaltos y el árbitro finalizó el combate. Foreman se calzaba el guante de campeón mundial y junto con él la imagen poco feliz ante la prensa a raíz de los desplantes y ese carácter indomable desde sus comienzos. Además, defendería el título en un par de ocasiones antes de  perderlo en “La Pelea del Siglo XX”.

1974 fue el año de la derrota de Big George. El éxito alcanzado iba a derrumbarse ante Muhammad Alí, en Kinshasa (Congo ex Zaire). Debido a un corte en el ojo sufrido en uno de sus entrenamientos, Foreman debió posponer el combate del siglo por un mes más. En ese tiempo, Alí popularizó su propia imagen y defenestró el perfil poco amistoso de Foreman hasta que el 30 de octubre, finalmente se vieron las caras arriba del ring.

El aún imbatido, Foreman, vería a lo largo de la lucha, a un Alí danzando alrededor suyo, resistiendo y al mismo tiempo cansando al campeón. Un Estadio colmado de espectadores alentaba a Muhammad a que derrotase a Big George que terminó perdiendo confianza a medida que pasaban los rounds. George era más fuerte que Alí, pero éste último fue más inteligente y astuto. El triunfo fue para Muhammad y ahí mismo el comienzo de la debacle de Foreman.

La Pelea del Siglo

DIOS, RETIRADA Y REGRESO

Big George estuvo todo el año 1975 sin pelear. Su profunda depresión lo llevó a replantearse una retirada del cuadrilátero, pero 1976 lo encontraría arriba del ring otra vez, peleando frente a Ron Lyle en Las Vegas. Ya no era el mismo físicamente, sin embargo quería seguir peleando hasta que en 1977 un imprevisto sacudió sus planes y debió modificar su rumbo.

Ese año peleó en Florida noqueando a Pedro Agosto y enseguida viajó a Puerto Rico para disputar la lucha contra Jimmy Young, en la que perdió en el último round. Y en el vestuario vivió el momento que lo marcaría, lo que él llamó “la experiencia más cercana a la muerte”. Se sintió enfermo y su corazón le dio un susto más que importante que lo trasladó del ring a la biblia, del golpe a la plegaria. Esto terminaría por materializarse cuando George abandona el boxeo y se ordena reverendo en una Iglesia de Texas.

Diez años más tarde, a sus 38 años, Foreman escribiría una hoja más en su carrera en el boxeo profesional. Sacramente, California le daría la bienvenida al cuadrilátero, una vez más. Frente a la opinión pública que acusaba de absurdo ese regreso, Big George se alzó con un total de nueve victorias en 1988 y empezó a redimirse con el público y la prensa, buscando transformar su imagen huraña por una amistosa y feliz. Paradójicamente se hizo muy amigo de su eterno rival, Alí y se convirtió en exitoso empresario de carnes y parrillas.

En 1991, gracias a los triunfos obtenidos, llegó la oprtunidad de disputar el título mundial. Se llevó a cabo el “Combate de las edades”, Foreman de 42 años, enfrentándose a Evander Holyfield, de 29. Cayó derrotado y Holyfield retuvo la corona. Pero esto no fue impedimento para que Big George arremetiera en 1993 ante una nueva oportunidad que le brindaba el destino ahora ante Tommy Morrison. Una nueva caída y el deseo intacto de retirarse siendo campeón.

Finalmente en 1994 se haría realidad. En el décimo round dejó tendido en el suelo a Michael Moorer. Veinte años tardó en recuperar el cinturón que tanto anhelaba. Con 45 años se convirtió en el boxeador más veterano en conseguir el título del mundo. Big George fue vitoreado y aplaudido como nunca antes en toda su carrera. Se fue hacia una de las esquinas del ring y arrodillado comenzó a rezar.-

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