LA INFLUENZA NOS QUITO LA CHAMBA

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Por El Agus (www.elbailedelacoma.blogspot.com)

Hay que ser objetivos: la verdadera amenaza de una epidemia de ataque viral como la que México padece en estos momentos, amedrentado ante el asedio del virus de influenza tipo A/H1N1, el verdadero dolo, la verdadera desgracia, no está en tener que observar día con día a la población entera utilizar cubrebocas, buscar un lavamanos en repetidas ocasiones al día, sufrir miedo e incertidumbre. El verdadero problema está en el riesgo a la economía que toda esta cuestión de la epidemia atrae: cierre de empresas, fuga de capitales, acaparamiento de bienes y servicios, shock bursátil y paroxismo en el flujo de capitales.

No sólo se trata de una reducción cada día más evidente en el consumo de los hogares mexicanos. No está el problema únicamente en que cada vez menos personas en este país tienen acceso a los insumos más básicos: tortilla, pan, leche, huevo, hasta hace poco tiempo costeables, accesibles. Ahora, el fantasma del desempleo y la histeria colectiva obligan al ahorro, a la retención del gasto, el bajo consumo y la recesión.

El día de ayer, por ejemplo, el periódico para el cual laboraba un servidor, Mujer Hoy, anunció números rojos tras dos años de labor en pro de la equidad de género en la información veraz. Yo, y otros treinta trabajadores dedicados a la labor periodística, nos quedamos sin chamba. ¿El motivo? ¿Cómo es que un virus supuestamente mutado del cerdo nos quitó no sólo el sueño, sino el trabajo y el pan de la boca? El 90% de los clientes publicitarios de Mujer Hoy eran escuelas y restaurantes, dos de los núcleos de mercado más afectados ante el cierre obligatorio que las autoridades mexicanas han mandado por la emergencia sanitaria, que impide grandes conglomerados de personas –escuelas y restaurantes son algunos de los lugares donde muchos se congregan- para evitar el contagio del virus de la influenza humana.

Ahora soy un periodista sin empleo, en un país tercermundista –importa poco qué diga el Banco Mundial, o el Presidente Calderón: estamos en el tercer mundo, y de bajada-, rodeado de virus, terremotos y miseria.

Un viejo amigo me dijo hoy que sólo queda la esperanza. La esperanza en la necesidad de información, que lleve a reporteros como yo a ser necesitamos. No lo creo en un país donde un porcentaje tan irrisorio como el 1% de la población es el que lee noticias, y el otro se dedica únicamente a ver la pida pasar.

Esta es una llamada de atención, pero también de auxilio. Auxilio no sólo por un reportero con amplia experiencia que necesita trabajo, sino por un país entero que ya no tiene vuelta de hoja, que camina hacia la desgracia y la pérdida recurrente. Un país envirulado.

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