BENDITO MARZO

Una selección de escritos que vagaban dentro del baúl de los recuerdos permanentes… Para nada añejos, claro. Sentimientos renovados, con la nostalgia como cuota necesaria.

“Si se callase el ruido, quizá podríamos hablar y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías que nos queda la esperanza.”
Ismael Serrano

¿Principio o Final?

Toda interrogación requiere respuesta, la cuestión es lo que hay antes de conocerla, justo en el medio de la enunciación y la contestación. Esa incertidumbre extrema, esa mezcla de azar y de deseo, de arbitrariedad y de anhelos.
Sin duda, las diferencias entre un principio o un final son muchas y pueden enumerarse. Los sentimientos que hoy invaden este cuerpo no son fáciles de definir, pero puedo, al menos para quienes gusten leerme, intentar comentarlos.
La desesperación que precede a la respuesta es como una mano que oprime el cuello, simula desgarrarlo con las uñas, y termina por soltarlo en el momento en que el aire parece ya no existir. Allí, las sensaciones se entremezclan, el deseo se vuelve inoportuno, la sonrisa es un recuerdo muy lejano, y el día tiene mucho más que veinticuatro horas, es interminable.
No sé elegir en el momento adecuado y suelo tropezarme más de una vez con la misma piedra. Me caigo y me levanto, no con tanta facilidad como esmero. Pero siempre vuelvo a estar de pie sabiendo que habrá nuevas caídas.
Hubo un día y una noche que se unieron en un cuento, no de hadas, porque ya no creo en eso, pero la fantasía se hizo presente otra vez.

Algo de mí

Me estrellé contra el suelo, me levanté.
Caminé.
Volví la vista hacia atrás, te ví.
Me volví a tropezar.
Me dejé caer.
Caí.
El golpe fue más duro.
La realidad ya no asustaba, sólo era dolor.
Dolor del que los transeúntes no saben.
Receso invernal dentro de mi alma.
Supuse misterios.
Construí.
Recorrí nuestro pasado.
Te perdí.
Me perdí entre mis sueños.
Los perdí.
Volví al comienzo, en soledad. Volví.
Y allí, cuando la noche me encontró,
susurraba tu nombre en medio de la nada.
La oscuridad me alejó, y aprendí
sin querer, sin desear, el olvido.

De azar y desatino

Recorrí la acera una madrugada de invierno
Repasé las versos que te había escrito
Recordé aquél sueño que creía perdido
Reinventé mi nombre, mi cara, mi “estoy vivo”

Deshice las cuentas que me daban siempre cero
Deshojé la rosa marchita que dejaste en mi florero
Desparramé las cartas de amor que aun no encuentro
Direccioné mi barco a contramano para mi destierro

Encontré los recuerdos doblados en la maleta
Enfermé de miedo cuando reviví tu sonrisa
Esperé sentado en el banco de la plaza una vida
Entendí que lo nuestro siempre fue pesadilla

Invertí en quimeras para llegar al cielo
Inventé un camino, un futuro, una mentira
Ingresé al club de los olvidados y lo que apostaba, lo perdía
Incliné mi cabeza y esperé el golpe de la guillotina

Maldije tus besos, tu mirada, tus silencios, tu marzo
Morí a cada momento que el calendario marcó su fin
Memoricé tu cuerpo para soñarlo y tenerlo cada abril
Maldije el día, el lugar y el tiempo en que te conocí.

De amor odiado

Puedo sentir la humedad del asfalto subir hasta el cuarto piso. La noche está gris, fría, terrible. En soledad repaso imágenes y momentos, me pregunto y me respondo sola, se recorta una figura en esa nube que parece pintada sobre el manto negro azulado.
Puedo reconocer la angustia trepando a mi balcón, como si alguien la hubiera invitado esta vez. Parece que llamo a las lágrimas que deslizan por mi rostro sin decir porqué, y caen.
Escucho de fondo una letra en inglés, un compositor y unos acordes, un romanticismo casi olvidado y me encuentro de nuevo conmigo.
Son sólo momentos, espacios pequeños que se entremezclan con la cotidianidad que me ayuda a seguir y cuando menos lo espero, me derriba con un golpe directo en la sien.
Son sólo momentos, minutos en los que el mundo se desarma y deambulo por mi mente y mi alma, desenmarañando sentimientos opacos.
Son esos momentos en que, de nuevo, en ese rincón al que siempre le esquivo la mirada, al fantasma encuentro.
Aunque ya no estés allí, puedo verte. No es que relea nuestra historia, son los recuerdos que reaparecen. Es una cuestión de memoria permanente. De desengaño y desencuentro. De amor odiado.

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3 pensamientos en “BENDITO MARZO

  1. Hola:

    ¿No es todo final un principio?

    De azar y desatino: muy buen juego de palabras.

    De amor odiado: posiblemente, el oxímoron.

    Gracias por compartir algo de ti.

  2. “Encontré los recuerdos doblados en la maleta
    Enfermé de miedo cuando reviví tu sonrisa
    Esperé sentado en el banco de la plaza una vida
    Entendí que lo nuestro siempre fue pesadilla

    Invertí en quimeras para llegar al cielo
    Inventé un camino, un futuro, una mentira
    Ingresé al club de los olvidados y lo que apostaba, lo perdía
    Incliné mi cabeza y esperé el golpe de la guillotina”

    Me gustó algo del momento que se arma ahí en el recuerdo, tanto recuerdo (en ese y los demás textos) de los que se hacen mochila. Como que uno intenta dejarla abierta y sólo queda moverse y ver si en el camino nos conseguimos algunos saltitos como para ir vaciándola de a poco, sin darnos cuenta. Yo qué sé.

    Un beso.

  3. No quería frenar, para no tener que pensar, pero a llegado el momento de descansar.
    No puedo divagar, mis pensamientos convergen en un mismo lugar, para poder explicar tendré que dejar de rimar.
    Según dicen para vivir bien la vida hay que plantar un árbol, escribir un libro y un par de cosas más. Yo le agregaría, disfrutar de la flia, de los amigos, y ya saben de que más. Mi familia y amigos me han formado, y con eso hasta hace poco me hubiera conformado, pero por suerte he cambiado.
    Me bastaba con mi rutina, estudio, trabajo y fútbol cada día, seria muy grasa decir “hasta que llegaste a mi vida”, espero que baste con: 29 de febrero bisiesto, ¡que alegría!
    Literalmente detuvimos el tiempo, es mas te propuse… casi miento
    Le escribiste a la vida, que empezaba una nueva fantasía, pero para vergüenza mía, parece que fue solo idea mía, creo q se lo debo a mi apatía.
    Por suerte tengo a mi memoria y esa noche quedara en la gloria, espero no lo entiendas como paranoia.
    Yo no pierdo la esperanza, no estoy jugando mi última carta, aun quedan ases bajo la manga.

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